En los encuentros de Las letras febreriles, con el cerebro bien nutrido de glucosa,después del taller de ilustración con fondant, leímos, sí, y hablamos un poco del Caracol Volador.
Pero de lo que se trataba, es de que cada niña y cada niño, pudiesen realizar su propio cuento en el poquito tiempo que tuvimos de encuentro. Para ello son necesarias pocas cosas y muchas ganas, y a los chicos y chicas del Marismas ¡les sobraban!
Con unas cubiertas y sus solapas; las tripas del libro, con su página de crédito, su dedicatoria y su título en la portada...
Otros dibujaban
Y amores
Unos y otros aterrizajes
Destinos con sus finales
En fin, LIBROS y VIAJES
... Y VUELTA A LEER!